Jawas
Los jawas eran una especie inteligente de humanoides de un metro de alto nativos del mundo desértico del Borde Exterior de Tatooine.
Lo que los jawas escondían debajo de sus pesadas túnicas era tema de mucha especulación de los colonos que se asentaban en Tatooine, con rumores asegurando que eran roedores gigantes o humanos devueltos. Aunque los jawas eran típicamente pequeños, midiendo solo un metro, algunos de ellos eran significativamente más altos que eso. Uno de esos anormales jawas era casi tan alto como una unidad 3PO, un modelo de droide de protocolo que medía model 1.71 metros.
De acuerdo al gángster Adwin Charu, los jawas tenían un olor animal y almizcleño que se asemejaba a una fraternidad de ratas húmedas.
Los jawas eran chatarreros apasionados, peinando los desiertos de Tatooine en busca de droides o chatarra que pudieran capturar y vender a los residentes locales, formando un círculo de comercio codependiente. Sin embargo, tenían una reputación de trapaceros, vendiendo equipo rápidamente reparado y droides con fallas. Aunque los granjeros de humedad desconfiaban de sus bienes, ellos frecuentemente les compraban debido a ser presionados para encontrar una mejor selección en sus locales remotos.
Un jawa frecuentemente podía hablar tanto su nativo jawés el cual utilizaban el aroma así como las palabras habladas para transmitir un significado, aunque esto hacía que para los foráneos fuera imposible entender y su Conversación Comercial Jawa más simple, permitiéndoles comunicarse más fácilmente con otras especies. Los jawas se encontraban al acecho en las pistas de carreras de pods para llevarse escombros humeantes de pods de carreras estrellados. Los jawas usualmente eran los primeros en la escena de una nave estelar que chocó, como descubrió Anakin Skywalker cuando él hizo un aterrizaje forzoso con el Crepúsculo.
Los jawas viajaban por el desierto y transportaban a sus droides en sus transportes reptador de las arenas. Compañías mineras difuntas en Tatooine habían abandonado estos vehículos en el desierto una vez que sus proyectos fallaron, permitiéndoles a los jawas usarlos como bases móviles.
Los jawas tenían una tentativa relación pacífica con los incursores tusken, o las «personas de las arenas», una especie agresiva que también era nativa de Tatooine. Sin embargo, los jawas preferían evitar a las personas de las arenas siempre que fuera posible debido a su naturaleza impredecible. También temían del dragón krayt, y quedarse atrapado en una tormenta de arena era igual de peligroso.
Lo que los jawas escondían debajo de sus pesadas túnicas era tema de mucha especulación de los colonos que se asentaban en Tatooine, con rumores asegurando que eran roedores gigantes o humanos devueltos. Aunque los jawas eran típicamente pequeños, midiendo solo un metro, algunos de ellos eran significativamente más altos que eso. Uno de esos anormales jawas era casi tan alto como una unidad 3PO, un modelo de droide de protocolo que medía model 1.71 metros.
De acuerdo al gángster Adwin Charu, los jawas tenían un olor animal y almizcleño que se asemejaba a una fraternidad de ratas húmedas.
Los jawas eran chatarreros apasionados, peinando los desiertos de Tatooine en busca de droides o chatarra que pudieran capturar y vender a los residentes locales, formando un círculo de comercio codependiente. Sin embargo, tenían una reputación de trapaceros, vendiendo equipo rápidamente reparado y droides con fallas. Aunque los granjeros de humedad desconfiaban de sus bienes, ellos frecuentemente les compraban debido a ser presionados para encontrar una mejor selección en sus locales remotos.
Un jawa frecuentemente podía hablar tanto su nativo jawés el cual utilizaban el aroma así como las palabras habladas para transmitir un significado, aunque esto hacía que para los foráneos fuera imposible entender y su Conversación Comercial Jawa más simple, permitiéndoles comunicarse más fácilmente con otras especies. Los jawas se encontraban al acecho en las pistas de carreras de pods para llevarse escombros humeantes de pods de carreras estrellados. Los jawas usualmente eran los primeros en la escena de una nave estelar que chocó, como descubrió Anakin Skywalker cuando él hizo un aterrizaje forzoso con el Crepúsculo.
Los jawas viajaban por el desierto y transportaban a sus droides en sus transportes reptador de las arenas. Compañías mineras difuntas en Tatooine habían abandonado estos vehículos en el desierto una vez que sus proyectos fallaron, permitiéndoles a los jawas usarlos como bases móviles.
Los jawas tenían una tentativa relación pacífica con los incursores tusken, o las «personas de las arenas», una especie agresiva que también era nativa de Tatooine. Sin embargo, los jawas preferían evitar a las personas de las arenas siempre que fuera posible debido a su naturaleza impredecible. También temían del dragón krayt, y quedarse atrapado en una tormenta de arena era igual de peligroso.





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